ES: Mmm, no. Lo que pasó hace dos minutos pasó, lo disfruté y no le doy más vueltas. Soy más de ver el futuro que el pasado. Hay cosas que sientes que podrías haber hecho de otra forma, equivocaciones que has
tenido en la vida, pero luego viene la conciencia, un muñequito al lado diciéndote que debías de haberte comportado de una manera y del otro lado uno que te dice que te comportaste así porque era lo que salió en ese momento. Trato de balancear los dos.
TP: Acerca de tu relación con México, ¿qué es lo que te está haciendo venir cada vez con mayor frecuencia?
ES: En primer lugar, el trabajo que estoy haciendo con la fundación Niños en Alegría. Vine a una gala en Acapulco para recaudar fondos y tengo otra el 14 de agosto; sobre todo me gusta involucrarme con la infancia y para mí es muy importante cerciorarme de que verdaderamente llega la ayuda al punto donde se necesita; me gusta mucho controlar esos detalles. Además, México es un país que me apasiona, me encantan la comida, el tequila, la cerveza; me gusta todo, las playasme parecen las mejores del mundo. En segundo lugar, he formado una casa productora de cine con Frida Torresblanco, que fuera productora de Alfonso Cuarón en Y tu mamá también y Rudo y cursi y de Guillermo del Toro en El labertinto del fauno. Hemos finalizado nuestra primera película juntas, la presentamos en Cannes y se llama Locked in (2010). Frida es nacida en México, criada en España y viene mucho al país. Ha venido conmigo en este viaje porque estamos preparando una película sobre Gloria Trevi. Ya tenemos el guión y buscamos financiamiento. Va a ser un éxito seguro, porque con la historia que tiene esta mujer… Además, queremos que la filmen actores mexicanos y que Gloria esté involucrada.
El guión está realizado a partir de varios libros que se han escrito sobre ella, pero todavía tenemos que encontrar a la protagonista.
Gloria es guapísima. Estuve con ella en los Grammys latinos, Paulina [Rubio] me la presentó, la quería conocer aún antes de saber que terminaría haciendo una película sobre ella.
TP: Eugenia, déjanos explorar el lado más lúdico de tu personalidad, tal vez tu lado animal. ¿Qué tan conectada estás con él?
ES: Soy bastante racional hasta que me vuelvo salvaje [ríe]. Soy de extremos.
TP: ¿Lo tienes muy domesticado?
ES: Mi madre dice que tengo un carácter también salvaje [ríe]. Está muy domesticado hasta que salta. Y luego ahí pierdo el control.
TP: Cuando saltas, ¿cuál es tu mecanismo de defensa? ¿Colmillo o garra?
ES: Caparazón.
TP: ¿Alguna vez comes sin cubiertos?
ES: Sí.
TP: ¿Eres mal hablada?
ES: Cuando estoy con amigos, sí.
TP: ¿Tu grosería favorita?
ES: Depende. Joder lo digo mucho.
TP: ¿Cuál de tus cinco sentidos disfrutas más libremente?
ES: Quizá el sentido del gusto porque como de todo. La vista no, porque soy miope y no veo las cosas a plenitud.
TP: ¿Con cuál animal podrías representar tu sensualidad?
ES: El fotógrafo [Greg Allen] me ha dicho que era una vaca, pero prefiero pensar que no, que era sólo que se refería al fondo [contra el que se fotografió la portada de la revista]. No sé, tal vez con una pantera. Me gustaría pensarme así y no que me vean como un mono.
TP: ¿Cual sería el hábitat ideal para esa pantera?
ES: El campo, me encanta.
TP: ¿Y cuál es tu animal print favorito?
ES: Me gusta el leopardo.
mucho interesarme por todo, tener la mente abierta a nuevas experiencias, a lo que está pasando, a nueva información. Yo estudié la carrera de Derecho porque, bueno, mis padres insistieron mucho, creo que pensaban:“Ay, esta pobre no va a llegar a ninguna parte, ¿por qué no estudia algo? Siempre puede volver a España y trabajar como abogada”. Bueno lo elegí, lo hice y ahora estoy debatiéndome entre empezar el doctorado o estudiar antropología, no sé, pero quiero estudiar. Me gusta, tengo tiempo libre en los aviones y me gusta informarme y cultivarme.
TP: Ya sabemos que eres licenciada en Derecho, pero que también te gusta el arte, el cine y los hombres inteligentes. ¿Qué tan grande es el reto para aquella persona que tenga
el deseo de acercarse a Eugenia Silva?
ES: Yo creo que tanto en relaciones con hombres como con mujeres es primero el feeling que recibes al conocerlos. Me pasa tanto con la amistad como con la gente con quien trabajo: tengo que estar muy cómoda, si no es imposible.
TP: ¿Cuáles son los requisitos para que te sientas cómoda?
ES: La naturalidad, sobre todo. La inteligencia y la educación son fundamentales para mí. Y te puedo decir lo que no me gusta: los que hacen gala de lo ostentoso, el fanfarroneo, todo eso no me gusta nada. Me gusta mucho más la sinceridad y la persona que es verdadera consigo misma y con sus valores.
TP: Hablando de las personas que te rodean, también se sabe que has estado relacionada con algún importante latinoamericano. ¿Encuentras grandes diferencias de carácter entre latinoamericanos y españoles? ¿Qué cualidades les darías a cada uno?
ES: Llevo viviendo en Nueva York tanto tiempo y la mezcla cultural ahí es tan grande, que al final aprendes que toda la gente con la que te relaciones es distinta cuando sale de su país. A mí me gusta la gente viajada, animada e interesante, que tiene cosas que contar; entonces da igual que sea español, latinoamericano, chino o japonés. Viajar te hace la mente más abierta. No encuentro diferencia entre la mente de un latinoamericano o un español, quizá la encuentre entre la de una persona, latinoamericana o española, que ha viajado y una que no.
TP: Digamos que te dan la oportunidad de armar al hombre perfecto escogiendo una pieza de cada país latinoamericano que conoces. ¿Cómo lo construirías?
ES: [Ríe mucho.] Tampoco tengo tanta cultura respecto a hombres de Sudamérica ¿eh?.. Mmm, no sé, supongo que habrá hombres con buen sentido del humor y con inteligencia en todos los países, esperemos [ríe]. Bueno, pues puede ser el físico colombiano y la personalidad colombiana, el sentido del humor mexicano, por ejemplo; la chulería argentina no, aunque los argentinos tienen su rollo, son elegantes, como los uruguayos. Y nos quedan muchos más países… Mmm, el ritmo brasileño.
TP: Se ha publicado que una de las cosas de las que te arrepientes es de no haber posado con poca ropa para Helmut Newton. Y que seguramente en una mujer inteligente y preparada como tú existe este cuestionamiento constante ¿hasta dónde llegar? ¿Cómo has manejado este tema en tu carrera? ¿Actualmente te sientes más cómoda explorando tu lado sensual?
ES: Cuando es con un sentido y es una decisión mía, bien. En el caso de las fotos con Helmut Newton, lo que pasó fue que era un calendario bastante sadomaso, para Italia, por esa razón no quise. Pero me arrepiento porque me hubiera gustado tener unas fotos de él, por la admiración que le tengo como fotógrafo. Pero en su momento no estaba preparada. Y no sé si lo hubiera estado nunca. No hay que arrepentirse, no hay que darle más vueltas… Sólo que me da rabia.
TP: ¿Hay algo más de lo que te arrepientas?
tu actividad como modelo?
ES: Sí, muchísimo. Siempre digo que no me puedo quejar, pero la verdad es que hay veces que no puedo ni con mi alma. Y mi trabajo como embajadora de Chopard y Giorgio Armani requiere ir a eventos, muchas fiestas. Esto supone mayor esfuerzo, sobre todo en cuanto a personalidad. A lo mejor un día no te encuentras bien, te duele la cabeza o
no estás de humor y tienes que poner buena cara; sobre todo que no soy una persona muy sociable, [ríe]. Pero una vez que me metes en el barullo y en el lío, pues lo doy todo, aunque me cuesta muchísimo. Quedarme en la habitación y pedir room service es el mejor plan posible.
TP: ¿Cómo pasas por todos estos caminos siendo fiel a ti misma?
ES: Yo pienso que mi amigos siguen siendo los mismos, por ejemplo. A una de mis mejores amigas la tengo desde que teníamos 7 años, desde que íbamos al colegio, y ella es con la que viajo. Nos hemos ido a África este verano con la ONG en la que trabajo, y a ella no le importa nada mi rol como modelo ni las revistas en las que salgo, al revés: le importa mi interior y en lo que yo creo. Por otro lado, estoy tanto tiempo sola que me llevo bien conmigo misma, si no, me moriría del asco. Estoy siempre sola.
TP: ¿Te conoces bien?
ES: Sí.
TP: Confiésanos, ¿qué te parece lo peor del mundo de la moda?
ES: De la moda me encanta la soledad, y una cosa que es fatal es también la soledad. Porque cuando la eliges, bien, pero cuando es impuesta, ¡uff!, es muy duro. Y en este mundo hay excesos, como los hay en todos. Quizá lo peor es la desprotección de las niñas excesivamente jóvenes; ni ellas ni su familia están suficientemente bien informadas. Eso sí me preocupa un poco, la verdad.
TP: En tus inicios fuiste apoyada por dos de los diseñadores latinoamericanos más conocidos internacionalmente, Oscar de la Renta y Carolina Herrera. ¿Actualmente has tenido relación con la industria de la moda latinoamericana?
ES: Tuve ocasión de conocer a varios de los diseñadores mexicanos más importantes en Cancún moda Nextel, que hice en noviembre, y me quedé encantada. Les pedí que por ahí, cuando puedan, me dejen ropa, porque aunque tengo que vestir de Armani, a mí me gusta hacer mezclas. De Argentina, por ejemplo, me encanta Trosman; me gusta mucho descubrir nuevos talentos. Y pienso que hay mucho talento, en México sobre todo. Ya lo demuestran, por ejemplo, en arte Gabriel Orozco y en música mi amigos los Maná, Paulina [Rubio] o Ximena Sariñana.
TP: Viviendo en NY debe ser fácil mantenerte al día en arte. ¿Te gusta el arte contemporáneo? ¿Has tenido oportunidad de conocer el trabajo de artistas contemporáneos mexicanos?
ES: Sí, me encanta. Además vivo al lado de Ramis Barquet, que es uno de los galeristas más importantes que trata con arte latinoamericano y, sí, me encantan Orozco y Guillermo Kuitca.
TP: También se sabe que te gusta la política y vienes de una familia de tradición en el Partido Popular. Pero supongo que te has sentido libre de elegir: ¿Por dónde te has ido, derecha o izquierda?
ES: Bueno es que mi familia es muy política, siempre se ha hablado mucho de eso. Pero a partir de que mi tío salió de la política [Antonio Hernández Mancha] es un tema que no se toca más en casa. Quizá hemos acabado tan hartos ya de política que a mí me interesa más la política de labor social que se puede hacer, ¿no? Lo que puede hacer el G7 con el medio ambiente me interesa más que lo que diga un político o que las ideas de un partido.
TP: Se dice por ahí que Elle Macpherson es “el cuerpo” y que tú eres “la mente”. Debes sentirte bastante privilegiada, porque obviamente el cuerpo también lo tienes. ¿Te ha costado lidiar con el estigma de la chica guapa que ejercita la mente con poca frecuencia?
ES: Pues hay veces que pienso que es mejor ser tonta, la verdad, porque se vive más feliz [ríe], no te preocupas tanto ni te comes tanto la cabeza. Pero no es mi caso. Soy muy preocupona, muy cotilla. Me gusta
En el ámbito de la moda es conocida como “la mente”. Quizá porque estudiar la licenciatura en derecho le dio las tablas para articular respuestas directas y sinceras, de esas que suelen escasear en el medio. Eugenia Silva no se anda con rodeos. Habla sin tapujos de su soledad, de los hombres latinos, de sus constantes visitas a México. Y, por supuesto, habla de su lado Animal.
Tatiana Pardo: Eugenia, es difícil encontrar en la prensa información sobre tu vida privada. Muchas imágenes, eso sí. Es interesante la contradicción: que guardes con extremo cuidado detalles de tu vida y al mismo tiempo estés presente en miles de escaparates. ¿Qué es lo que proteges con tanto recelo?
Eugenia Silva: Dado que mi cuerpo es público, mi pelo, mi cara es pública, todo es público, para mí es fundamental tener mi espacio privado. Mi “yo” que no me gusta compartir. Muy poca gente que me rodea sabe lo que hago con mi vida... He llegado al punto donde los medios me respetan bastante. Por ejemplo, en España o en Italia, donde la prensa se mete mucho en tu vida privada, tengo ya como un acuerdo tácito: saben que hay cosas que aunque me pregunten que no voy a contestar. No lo sé, también es respeto por la gente que me rodea, con quienes comparto mi vida, desde mi familia hasta mis amigos. Es que no, ellos no son gente famosa, no tienen por qué estar en el ojo del huracán; la que soy pública soy yo. Y te digo que yo vivo de mi cuerpo, de mi imagen, y por supuesto que está facilísimo encontrar fotos mías, pero aparte de eso, nada. Soy más bien cerrada con mis cosas.
TP: Pero hay algo de ti nos podrás decir ahora, algo que haya marcado tu carácter, por ejemplo.
ES: Yo viví una infancia súper protegida: mi padre es fiscal, muy estricto. Mis padres son muy exigentes en cuestión de educación. Siempre había que dar todo y nos exigían las mejores notas en el colegio, y todo esto me ha hecho ser muy responsable, muy controladora, muy exigente conmigo misma. Quizá hay veces que pienso (y mis amigo me lo dicen): ¡Oye, relaja, no pasa nada!
TP: ¿Te regañaban mucho tus padres?
ES: No, no me regañaban, era algo implícito, que se percibía: tenías que ser muy brillante, tenías que dar lo mejor de ti, eso me marcó mucho. Aparte, bueno, yo tengo un ojo vago y cuando era pequeña me pusieron un parche en el otro ojo. Crecí toda mi infancia con parche y gafas, imagínate lo que es eso en el colegio: ¡Cuatro ojos y todo! Lo pasaba fatal. Cuando me quitaron el parche, resultó que me había dado estrabismo, tenía los ojos cruzados, con lo cual me tuvieron que operar. No es el cuento este de todas las modelos, decir que de jovencitas fueron feas, eso del patito feo y no sé qué. En serio, yo tenía graves problemas de autoestima.
TP: Normalmente a las modelos suele estereotipárseles en seguida, y cada cierto tiempo se pone de moda un estilo específico. Tu caso es muy especial, porque has escapado de esos vaivenes y has impuesto tu personalidad. Primero, ¿cómo has logrado hacerlo? Y después, ayúdanos a definir el estilo Eugenia Silva.
ES: La verdad, no sé. Me he cortado el pelo tan sólo una vez. Cuando empecé, Steven Meisel me fotografió para la Vogue italiana y me cortó el pelo un poco, pero nunca he cambiado de imagen. Mi gran cambio de look ha sido llevar mi pelo de un poco más claro a un poco más oscuro y ya está. Pienso que la carrera que he llegado a tener ha sido con mucho trabajo y mucho esfuerzo, y tomándome este trabajo muy en serio. Porque para mí --y siempre lo digo-- es el mejor trabajo del mundo. Es agotador, pero respeto a la gente con la que trabajo y eso le da seguridad a la persona que me contrata, pues voy a llegar siempre bien cuidada, con ganas de darlo todo. Y pienso que eso a la larga funciona, por lo menos llevo 17 años trabajando.
TP: Hablando justamente del mundo de la moda, esto implica rozar muchos otros ámbitos, desde las relaciones públicas y el arte hasta las fiestas y los excesos, ¿Alguna vez te has sentido rebasada o cansada por todo lo que acompaña





Eugenía Silva @ Contempo
Estilismo: Tatiana Pardo y Karla Muso / México.
Maquillaje y pelo: Mari Pili Senderos / México.
Chaleco en borrega: Alessandro Alviani.